martes, noviembre 18, 2008

El campo de la muerte

Sólo cuando la tristeza aumenta y aumenta; sin dejar
lugar para algún otro sentimiento, entonces es el perfecto
campo para que crezca el odio sin fronteras; para
que la mente empiece a imaginar las peores cosas.
Cuando no se puede retener la esperanza y la fe,
que es lo único que hace fuerte al amor, entonces
sólo ganará el odio, el vacio y el dolor que nos carcomen
poco a poco sin dejar mucho de nosotros.
Si no nos quitamos el velo de nuestros ojos,
que distorsionan nuesta visión por completo,
que nos hacen creer que aquellas ilusiones son
lo que queremos de la vida, entonces no podremos empezar
con el cambio que tenemos que hacer.
Cuando vemos que la realidad no es lo que se vé,
sino es todo aquello que sentimos hacia los demás
y lo que los demás sienten por nosotros,
entonces habrémos dado un paso más.
Y guardando en el recuerdo el cariño de nuestros
seres queridos, amigos y parejas, veremos el milagro
de aquella semilla que no es material, pero que sin embargo
crece en nuestro interior gracias a los buenos recuerdos,
apoyados siempre con nuestra esperanza y fé.

Morir es no tener vida...
pero morir es en realidad negar la vida...
no querer aceptarla...
escapar de ella y ver lo que queremos...
aferrarnos a ilusiones...
y lo peor... negar nuestros sentimientos.

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